martes, 29 de mayo de 2012

¡Déjate caer!



Una hoja ocre-rojizo, casi burdeos, cae lentamente de las ramas casi desnudas del Liquidámbar y la veo ahí, tirada en la vereda, encontrándose con sus hermanas que cayeron un poco antes… ella no opuso resistencia cuando el viento pasó implacable y la soltó de la rama a la que estaba unida… simplemente se entregó a su destino y cayó lenta y silenciosamente como si supiera que tenía una espectadora de su danza de entrega y confianza… y llegó hasta mi pies para quedarse así, inmóvil… y absolutamente bella.

Y pensé en como nos cuesta soltarnos de cualquier rama… a veces esa rama es un trabajo, nuestra madre, la pareja, los hijos, las ideas, las costumbre, los prejuicios, hábitos, amistades, recuerdos, rencores… y se cumple el ciclo de tiempo que debíamos estar en ese trabajo, o con esa pareja o nuestros hijos crecen y la vida cambia y nosotros seguimos aferrados a eso que ya murió… y nos enfermamos, entristecemos, la vida se torna difícil y nos resignamos a ese destino sin ser capaces de soltar la rama para dejarnos caer y dar paso a lo nuevo…

Y contemplo emocionada a esa hoja ahí, junto a mis pies y la honro como mi maestra porque me eligió para darme esta lección… Sí, ya se que no falta quien diga ¡Pero como, si es tan solo una hoja! Una hoja… una hoja que tuvo el valor de cumplir su ciclo y soltar la rama.. una hoja que se entregó a ese pacto que tenía con el Universo… una hoja que se abrió a lo nuevo y confió… una hoja que se despidió de su rama protectora y danzó con el viento para conocer la frialdad del pavimento… Motivos me sobran para honrar a esta hoja… y pienso en lo bello que es dejarse caer cuando dentro nuestro habita la confianza de que somos sostenidos por una fuerza superior… eso es entregarse confiado a los brazos de ese creador que un día nos envió a la Tierra para que ayudáramos a su desarrollo y luego de realizar la tarea regresáramos a sus regazo amoroso.

Y pensar que nos perdemos tantas cosas por seguir aferrados a una rama seca y vacía… Lo nuevo nunca llegará a nosotros mientras no soltemos lo viejo… debemos quedar con las manos libres para recibir y las tenemos ocupadas en aferrarnos.

Y aunque se que cuesta lanzarse al vacío porque estamos acostumbrados al sueño de “la estabilidad” yo decido dejarme caer también como me enseñó mi maestra hoja… y en eso estoy… dejándome caer y confiando en que el Universo me sostiene…

Y ahí voy…


Me® 

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