domingo, 20 de marzo de 2011

Tiempo de soltar... Ha llegado Otoño...



Hoy domingo 20 de marzo de 2011, a las 20 horas y 21 minutos se producirá el equinoccio de otoño, con lo cual el Sol deja de iluminar al hemisferio sur directamente, para comenzar a hacerlo sobre el hemisferio norte, donde se inicia la primavera.

Cuando era niña, o muy joven, sentir que se acercaba el otoño me producía gran tristeza porque nos trae recogimiento, días más helados y el inicio del año escolar… Atrás quedaban el verano, sus alegrías y festejos y sobre todo las vacaciones y el vivir cerca del mar…

Siempre sostengo que vivir de acuerdo a los procesos de la naturaleza es muy de sabios, porque por más que deseemos abstraernos, la vida nos obliga a hacernos cargo de esta etapa de la vida.

Tiempo de Otoño es para hacer una revisión en nuestras vidas ¿Qué hojas se nos han secado? ¿De qué debemos desprendernos? Nos cuesta aceptar que hay cosas que han ido muriendo y sobre todo nos cuesta desapegarnos de situaciones, relaciones o personas que debemos soltar… No queremos que nuestro tallo se quede sin hojitas aunque nos demos cuenta de que son hojas muertas. Los árboles nos enseñan como desprendernos de aquello que ha cumplido su ciclo… Sin apegos, sin dolor simplemente soltando para que caiga y retorne al origen… Sin hacer daño, sino que simplemente respetando el ciclo natural de la vida.

El Otoño viene a enseñarnos que en esta vida nada es eterno… Se nace, se vive, se muere, se renace y así en el eterno ciclo de la vida…

Por lo general el otoño es época para retomar proyectos como regresar a las clases, volver al trabajo, dietas después de todos los excesos veraniegos, retornamos a la vida social, etc. No queremos sentir esa nostalgia que nos produce dejar atrás la despreocupación y la libertad que nos dan las vacaciones. Es el tiempo de la revisión y de la decisión de con que nos quedamos para hibernar y renacer en primavera.
Ahora ya sé que Otoño es para mirar hacia dentro, no solo de nuestra casa sino de nosotros mismos… Tiempo de recoger los frutos que hemos madurado y de hacer algo con ellos.

Una recomendación muy práctica para este tiempo es desprendernos de todas las cosas que no nos sirven: Podemos hacer un paquete con toda esa ropa que ya no usamos y regalarla a quien la necesite, lo mismo con esas revistas que ya hemos leído llevarlas a algún hogar para que entretengan a alguien más… Y así… Otoño es para permitir que el flujo de la abundancia retorne a nuestras vidas porque no solo permitimos que entre sino también que salga…

Sé que me gano muy mala prensa cuando digo que me fascina el Otoño, porque muchos imaginan que por ello soy una depresiva crónica, pero no puedo mantenerme ajena a todos los procesos internos que me trae la estación de los tonos amarillos y ocres. Ahora comprendo que esa sensación de tristeza que me traía cada otoño era mi reticencia a mirar hacia adentro, una tarea a la que todos le huimos hasta que la vida nos obliga a mirarnos de frente… Ahora que la tarea está hecha me agrada el otoño, quizás no tanto como la primavera que provoca fuertes emociones dentro de mí pero si lo espero porque sé que con ello viene el relajo… Es una estación hermosa y muy melancólica…

Así que ¡Bienvenido Señor Otoño!


Me®
Autor: Mercedes Vivar
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